Hidratación y lactancia en verano: cuánto beber y qué comer

Hidratación y lactancia en verano: cuánto beber y qué comer

La lactancia ya es una aventura en sí misma. Pero amamantar en pleno verano, con el calor, el sudor, las salidas a la playa y las noches cortas, es un reto adicional. Y entre todas las preguntas que se hacen las mamás que amamantan cuando suben las temperaturas, hay una que siempre surge: ¿estoy bebiendo y comiendo lo suficiente?

La respuesta corta: probablemente no tanto como tu cuerpo necesita. La respuesta larga es este artículo.

Por qué la hidratación es aún más importante en verano cuando estás amamantando

La leche materna está compuesta en aproximadamente un 88 % por agua. Cada toma consume tus reservas de agua. En condiciones normales, tu cuerpo se compensa de forma natural: si tienes sed, bebes, y la lactancia se mantiene.

En verano, la ecuación se complica. Sudas más, pierdes más agua al respirar y a través de la piel. Si no compensas lo suficiente, tu cuerpo prioriza sus funciones vitales y la lactancia puede verse afectada. No de manera drástica de la noche a la mañana, pero una deshidratación crónica leve es suficiente para reducir progresivamente tu producción de leche.

Otro fenómeno del verano: el bebé toma el pecho con más frecuencia cuando hace mucho calor para hidratarse. Más tomas = más leche producida = más agua que necesitas tú. El círculo virtuoso funciona, siempre y cuando alimentes la máquina.

Cuánto beber cuando amamantas en verano

La recomendación habitual para una mamá que amamanta es de 2 a 2,5 litros de agua al día. En verano, con el calor y la sudoración, esta cifra aumenta a un mínimo de 2,5 a 3 litros, o incluso más si realizas actividad física o si la ola de calor es intensa.

Para orientarte sin tener que contar cada vaso, usa el color de tu orina como indicador:

Color de la orina Nivel de hidratación
Amarillo pálido / transparentes Buena hidratación
amarillo medio Hidratación mínima — bebe más
Amarillo oscuro / naranja Deshidratación — bebe agua de inmediato

 

El hábito que debes adoptar: tomar un vaso grande de agua cada vez que amamantes. Dado que el bebé toma el pecho entre 8 y 12 veces al día (y más en verano), esta es una forma sencilla de asegurarte un consumo regular sin tener que pensar en ello.Full viewQué beber: nuestras recomendaciones

El agua sigue siendo la mejor opción, pero la variedad ayuda a mantener la constancia a largo plazo. Esto es lo que funciona bien en verano cuando estás amamantando.

Lo imprescindible:

Agua sin gas o con gas: lo básico. Ten siempre una botella o una cantimplora a la mano en cada lugar donde amamantes.
Tisanas tibias o frías: hinojo, verbena, hojas de frambuesa. Ten cuidado con las tisanas galactógenas en dosis altas (fenogreco, cardo mariano): son eficaces, pero no debes consumirlas en exceso sin consejo médico.Agua de coco: naturalmente rica en electrolitos, excelente para compensar la sudoración.
Caldos fríos: a menudo se olvidan, pero son muy hidratantes y ricos en minerales.

Consumir con moderación:

Café y té: la cafeína pasa a la leche materna en pequeñas cantidades. Uno o dos cafés al día son aceptables, pero tienen un ligero efecto diurético que no favorece la hidratación.
Jugos de frutas: son hidratantes, pero ricos en azúcares. Es mejor optar por batidos caseros con frutas enteras.

A evitar:

Bebidas alcohólicas: el alcohol pasa a la leche materna y deshidrata. No es lo ideal en plena ola de calor.

Refrescos azucarados: son deshidratantes y no aportan ningún beneficio nutricional para la lactancia.

Qué comer para amamantar bien en verano

La alimentación en verano cuando se está amamantando supone un doble desafío: mantener la lactancia Y adaptarse a las temperaturas para sentirse ligera y llena de energía. Buenas noticias: ambos objetivos son perfectamente compatibles.

Alimentos ricos en agua que debes priorizar

En verano, parte de tu hidratación puede provenir de los alimentos que consumes. Estos son los mejores aliados de la mamá que amamanta cuando hace calor:

Sandía: 92 % de agua, naturalmente dulce y refrescante.
Pepino: 96 % de agua, ideal en ensalada o en palitos.
Fresas, frambuesas y melón: hidratantes y ricos en vitaminas.
Tomates: 94 % de agua, perfectos en una ensalada de verano.
Calabacines y pimientos: ligeros, fáciles de digerir y muy hidratantes.
Lechuga y verduras de hoja verde: hasta un 95 % de agua.

Alimentos galactogénicos que debes incorporar

Algunos alimentos son conocidos por favorecer la lactancia. Pueden ser especialmente útiles en verano si notas una ligera disminución en la producción debido al calor:

Copos de avena, los protagonistas de los desayunos galactogénicos, para consumir calientes o en avena remojada durante la noche (overnight oats) fría.
Semillas de lino y de chía, ricas en omega-3, para agregar a los yogures o batidos.
Hinojo crudo en ensalada: es fresco y galactógeno.
Un puñado de almendras como refrigerio: ideal.
Legumbres: lentejas y garbanzos en tabulé o hummus.

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Las comidas de verano perfectas para las mamás que amamantan

No hace falta pasar horas cocinando bajo el calor. Aquí te ofrecemos algunas ideas de comidas rápidas, frescas y adecuadas para la lactancia:

Desayuno:
Overnight oats (copos de avena + leche vegetal + semillas de chía + frutos rojos) preparados la noche anterior, frescos al despertarse.

Almuerzo:
Ensalada de quinua, pepino, tomates cherry, garbanzos, queso feta y hierbas frescas; lista en 10 minutos, muy hidratante.

Cena:
Gazpacho casero seguido de pescado a la parrilla con verduras al vapor y una ensalada verde; ligero, fresco y nutritivo.

Bocadillos:
Rodajas de sandía, yogur griego con frutas, hummus y palitos de verduras, un puñado de almendras.

Señales de que no estás bebiendo lo suficiente

Más allá del color de la orina, tu cuerpo te envía otras señales cuando te falta agua:

Dolores de cabeza frecuentes, sobre todo a mitad del día.
Cansancio inusual que no se explica solo por las noches cortas.
Sensación persistente de boca seca.
Disminución perceptible de la producción de leche: el bebé parece menos saciado y toma leche por más tiempo.
Estreñimiento, a menudo relacionado con la falta de hidratación.

Si reconoces varios de estos signos, aumenta de inmediato tu consumo de agua y descansa en un lugar fresco.

La alimentación que no cambia: lo que puedes comer normalmente

Un dato tranquilizador: la lactancia no requiere una dieta drástica ni restrictiva. La mayoría de los alimentos que consumes normalmente son compatibles con la lactancia, incluso en verano.

Las prohibiciones que se mencionan con frecuencia (especias, ajo, col, cítricos…) son, en realidad, mitos en la gran mayoría de los casos. La leche materna se adapta a tu alimentación y a algunos bebés incluso les gusta esta variedad de sabores. Si notas que un alimento específico molesta sistemáticamente al bebé (gases, irritabilidad después de la toma), puedes eliminarlo temporalmente, pero sin privarte de él de manera preventiva.

Mantente fresca durante las tomas: la importancia de la ropa adecuada

La hidratación también depende de la comodidad térmica. Usar ropa ligera y transpirable durante las tomas reduce la sudoración y limita la pérdida de agua de tu cuerpo.

Una camiseta de lactancia de algodón ligero o una camiseta sin mangas de lactancia transpirable son la base del guardarropa de verano para mamás que amamantan. Las aberturas laterales con cremallera permiten amamantar rápidamente sin tener que desvestirse, lo cual es práctico para las tomas en una terraza o en la playa con un vaso grande de agua a la mano.

Para salir y disfrutar de días al aire libre, nuestro vestido ligero de lactancia es la prenda más fresca y versátil del verano. Descubre toda nuestra selección de verano en nuestra colección de ropa de lactancia.

Robe d'allaitement Coco de faceEn resumen: el kit de hidratación para la mamá que amamanta en verano

✔ Un mínimo de 2,5 a 3 litros de agua al día, y más en caso de ola de calor o actividad física.
✔ Un vaso grande de agua en cada toma: el hábito más sencillo y eficaz.
✔ Alimentos ricos en agua: sandía, pepino, tomates, fresas.
✔ Alimentos galactogénicos naturales: avena, semillas de chía, almendras, hinojo.
✔ Comidas frescas y ligeras: ensaladas, gazpacho, batidos, avena remojada durante la noche.
✔ Limita el consumo de café, refrescos y alcohol, ya que son diuréticos y poco recomendables durante las olas de calor.
✔ Vigila el color de la orina: es tu mejor indicador de hidratación en el día a día.

El verano con tu bebé puede ser una temporada maravillosa. Con una buena hidratación, una alimentación adecuada y la ropa correcta, podrás amamantar con tranquilidad hasta septiembre e incluso más allá.